La ruina del hombre nos iguala

La brecha salarial entre sexos se acorta en 2010 por el mayor número de despidos o recortes de sueldo para ellos – Directivas y empleadas ganan entre un 12% y un 10% menos que sus colegas masculinos por el mismo trabajo

A veces los datos dan sorpresas. Tienen dobles lecturas. Y eso es lo que está ocurriendo con la brecha que separa los salarios de hombres y mujeres en España. Se acorta. En 2010, directivas, empleadas y mandos intermedios cobraban entre un 9,7% y un 12% menos que sus homólogos masculinos por el mismo trabajo.

A veces los datos dan sorpresas. Tienen dobles lecturas. Y eso es lo que está ocurriendo con la brecha que separa los salarios de hombres y mujeres en España. Se acorta. En 2010, directivas, empleadas y mandos intermedios cobraban entre un 9,7% y un 12% menos que sus homólogos masculinos por el mismo trabajo. Una horquilla que en 2008 estaba entre el 12% y el 17%, según el estudio de la empresa de recursos humanos ICSA en colaboración con la escuela de negocios Esade.

Aparentemente hay menos discriminación salarial. Pero si se busca el porqué, la situación no resulta nada halagüeña. La igualdad se vuelve crisis. “La recesión ha afectado más a los hombres que a las mujeres. Ellos han sufrido la mayoría de los despidos, sencillamente porque son el grueso de la población activa española, y han visto cómo se recortaban sus sueldos, mientras los de las mujeres se mantenían en 2009 y 2010”, explica Ernst Poveda, presidente de ICSA Grupo. “Los efectos de la recesión producen un cierto espejismo en términos de igualdad. La mayor equiparación no se debe a una mejor consideración profesional y, por tanto, retributiva de la mujer. Sino a que el sueldo masculino ha caído respecto a años anteriores”, añade.

La crisis económica está dando al traste con los avances de los últimos años de la mujer en el mercado laboral. Son menos las directivas que figuran en los organigramas de las empresas españolas (apenas llegan al 12% del total, cuando en 2008 suponían el 19%) y el número de consejeras en sus órganos de administración, que en 2008 y 2009 con el Código Conthe y la Ley de Igualdad experimentaron un crecimiento inusual, solo ha subido en cuatro el año pasado. 54 administradoras de los 502 que se sientan en los consejos de administración de las firmas del Ibex 35, donde todavía seis empresas permanecen sin representación femenina y lo hacen sin complejos.

También son las mujeres las que acumulan mayores tasas de paro actualmente (el 20,7% frente al 19,9% de los hombres) y menores tasas de actividad, del 52,6% en vez del 67,7% masculino. Durante el último trimestre de 2010 las estadísticas han propiciado un nuevo espejismo: la pérdida de empleo de los hombres supera a la de las mujeres (de cada 100 empleados varones, 4,5 son despedidos, frente a 4,3 mujeres) y son más paradas las que encuentran trabajo que desempleados (25 mujeres de cada 100, en lugar de 22 hombres, según el Observatorio Laboral de la Crisis de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada, Fedea).

La investigadora de esta fundación y catedrática de Economía de la Universidad del País Vasco, Sara de la Rica, explica que estos resultados son coyunturales, el mercado laboral es cíclico y depende de si se destruyen trabajos en el sector constructor (netamente masculino, como el industrial) o en el de servicios, donde la presencia de la mujer es mayoritaria. Estos cambios trimestrales no varían la tendencia general.

“La situación precaria en el empleo nos está llevando hacia atrás en la igualdad”, afirma Ana Bujaldón, presidenta de la Federación Española de Mujeres Directivas, Ejecutivas, Profesionales y Empresarias (Fedepe). “Hay que pedir más contundencia en las organizaciones para que se cumpla la Ley de Igualdad. No hay razón que explique que a igualdad de capacidad y puesto haya salarios distintos. Tenemos que denunciar los incumplimientos y reforzar la normativa para que sea más exigente y se cumpla”, reclama Bujaldón, quien es consciente de que muchas mujeres aceptan sueldos inferiores a los del hombre “por el hecho de tener la oportunidad”. También de que gran parte de la brecha salarial viene determinada por los trabajos a tiempo parcial, netamente femeninos.

Para Sara de la Rica, la diferencia retributiva entre sexos tendería a acortarse si las mujeres trabajasen en mayor proporción, en vez de abandonar sus puestos para ser madres y no reincorporarse después a ellos o hacerlo a empleos peor remunerados pero que permiten conciliar mejor la vida profesional y la familiar. “Hoy solo trabajan el 50% de las personas con responsabilidades familiares en España. Y ese porcentaje tendría que alcanzar o acercarse mucho al del varón de su misma franja de edad, superior al 65%. Hay otros modelos en los cuales podemos mirarnos, como Reino Unido, Alemania o los países nórdicos, donde la mujer abandona temporalmente el mercado laboral, pero siempre se reengancha”, dice. “En otros sistemas, como el francés, la mujer deja durante muy poco tiempo el empleo gracias a que existe un sistema de guarderías muy flexible casi desde el nacimiento de los bebés. En España, sin embargo, el abandono del mercado laboral es, en la mayoría de los casos, permanente”, afirma.

La catedrática reclama un cambio en los horarios de trabajo para que la mujer pueda compatibilizar empleo y responsabilidades familiares, en lugar de tener que conformarse con la precariedad laboral por el hecho de ser madre. Ese es el cambio a abordar para la equiparación de hombres y mujeres. De hecho, a través de su estudio sobre género realizado en el sector público de la OCDE se demuestra, explica De la Rica, “que con mejores horarios (jornada continua y cierta flaxibilidad de horario), además de seguridad en el empleo, la mujer gana más y crece más profesionalmente que en el sector privado. Es una de las razones por las que representa el grueso de la fuerza laboral pública, con el 53% del total”.

“En los sectores de actividad y puestos de trabajo donde es necesaria la presencia física, la mujer está más discriminada, tanto en participación como en retribución”, mantiene el presidente de ICSA. A su juicio, “ni todas las medidas legislativas juntas han eliminado ni van a eliminar la brecha salarial existente”. Es más, el profesor de Esade, José María Gasalla, mantiene que, con la crisis económica se ha puesto de manifiesto que la declarada apuesta anterior de las empresas por la conciliación y la igualdad, “no pasa de los discursos o declaraciones de intenciones. La realidad es que se produce una notable discriminación hacia la mujer”.

Por ahora. Aunque quizás contribuya a aligerar esta discriminación el hecho de que las empresas empiecen a hacer listas más diversas para cubrir sus posiciones directivas, señala Krista Walochik, presidente de la firma de cazatalentos Norman Broadbent. “Hay sensibilidad por parte de las organizaciones y esto se está trasladando a las búsquedas. El 15% de las compañías piden candidatas para sus puestos directivos, algo que no sucedía hace dos o tres años”, agrega. “Ahora queda que se materialice el acceso a estos cargos”, apostilla Bujaldón.

Las empresas preocupadas por la igualdad en los cargos ejecutivos suelen ser internacionales (multinacionales con presencia en España o compañías nacionales con sedes en el exterior); pertenecen a sectores como el financiero, las telecomunicaciones y tecnologías o el consumo…

Si las búsquedas de ejecutivas se transforman en contratos, puede que estas empresas eleven la cuota femenina en los comités de dirección. “Fijarnos en cómo evolucionan las administradoras en los consejos no es más que la punta del iceberg. Lo realmente importante es que crezca el número de mujeres ejecutivas”, considera Walochik.

Y nada más lejos de la realidad. Entre 2007 y 2010 la presencia femenina en los puestos de dirección ha bajado del 19% al 11,70%; las empleadas de base han pasado del 50,5% al 41,8% y las mujeres con mandos intermedios, que son las que menos han acortado su presencia en las organizaciones y, por tanto, las menos afectadas por la crisis, bajaron del 32% al 26,8%.

La brecha salarial también se agranda en el caso de los principales ejecutivos de las compañías. Una directora general cobrará de media casi un 10% menos que un director general. Es decir, pierde 8.000 euros anuales por ser mujer. Una brecha semejante a la que existe en la dirección comercial y en la de recursos humanos, y que se agranda en los casos de la dirección de administración y finanzas y en la de producción, donde ellas ganan 10.000 euros anuales menos que sus compañeros, según el estudio elaborado por ICSA Grupo.

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