El deterioro laboral se agrava con un nuevo récord de paro en febrero

El número de desempleados roza ya los 4,3 millones de personas – La destrucción de empleo se intensifica por primera vez en casi dos años

L. ABELLÁN / A. BOLAÑOS – Madrid – 03/03/2011 (El País)

La palabra récord parece asociarse irremediablemente a los registros de paro. El número de desempleados volvió a alcanzar un nuevo máximo en febrero, con casi 4,3 millones.

La palabra récord parece asociarse irremediablemente a los registros de paro. El número de desempleados volvió a alcanzar un nuevo máximo en febrero, con casi 4,3 millones. Las 68.260 personas que se incorporaron a las listas el mes pasado agravan el sombrío arranque del año que se produjo en enero y siembran dudas sobre la cercanía de la recuperación que vaticina el Gobierno. Ni las cifras de desempleo, ni las de contratos, ni las de afiliaciones a la Seguridad Social permiten augurar que la debacle laboral esté a punto de tocar suelo.

El ministro de Trabajo, Valeriano Gómez, había prevenido el día anterior sobre el mal dato. El argumento empleado aludía a que febrero “es habitualmente un mes malo”, aunque la estadística del Ministerio de Trabajo no lo coloca en esa posición. Con alguna excepción, febrero ha registrado siempre descensos del paro hasta que comenzó el deterioro económico en 2008. Y el dato divulgado ayer empeora incluso el de ese año, aunque mejora, eso sí, los registrados en lo más crudo de la crisis, 2009 y 2010.

El sector servicios, que ocupa a más de dos tercios de los trabajadores, es responsable del 58% de las nuevas incorporaciones al desempleo. Más chocante resulta el alza continuada del colectivo sin empleo anterior, es decir, personas que acceden desde el desempleo con la esperanza de hacerse un hueco en el mercado laboral. Pese a que todos los pronósticos apuntaban a una caída de la población activa, los nuevos demandantes son el colectivo que más crece en el último año (un 24%).

Se trata de un “dato malo”, reconoció la secretaria de Estado de Empleo, Mari Luz Rodríguez, en la presentación de las cifras. Para suavizar, Rodríguez valoró que la nueva subida resultase “un poco mejor” que las de los dos años anteriores y consideró “de tránsito” los meses de enero y febrero. Sin embargo, resulta bastante probable que ese tránsito no concluya en marzo, un mes favorable al empleo, puesto que ni siquiera contará con el aliciente de la Semana Santa, que cae en abril. Además, si la cifra de febrero se depura del efecto estacional, el resultado sigue siendo adverso, con 36.075 parados más respecto a enero.

Tampoco la contratación invita al optimismo. Tanto la temporal como la indefinida caen en el mes y a lo largo del último año. El mayor retroceso interanual corresponde a los contratos fijos, lo que motiva una pérdida de terreno de esta fórmula hasta suponer el 9,3% del total. Se trata del peor dato registrado en un mes de febrero desde el año 1999, pese a que los esfuerzos de la reforma laboral se centran en impulsar la contratación indefinida.

En cuanto a las prestaciones por desempleo, la caída tanto de los beneficiarios como del coste para las arcas públicas evidencia que cada vez más parados agotan sus prestaciones contributivas y pasan a percibir el subsidio, mucho más magro. La secretaria de Estado de Empleo avanzó que unas 5.000 personas han solicitado ya la nueva ayuda de 400 euros que desde el 16 de febrero sustituye a la anterior de 426 para parados que hubieran agotado todas las prestaciones.

Los datos de la Seguridad Social introducen una inesperada escena en el guión de la economía española, en convalecencia desde hace dos años. Lo peor de la peor crisis en más de medio siglo se concentró en el tramo final de 2008 y el arranque de 2009. Desde entonces, la destrucción de empleo remite, aunque con exasperante lentitud. El Gobierno pensó primero que el mercado laboral revertiría la situación en la segunda mitad de 2010, para luego aplazar el cambio de tendencia a los trimestres finales de 2011. Lo que no estaba previsto era que la destrucción de empleo volviera a acelerase, como pasó en febrero.

La media de cotizantes a la Seguridad Social se quedó en 17,3 millones de personas. Los expertos utilizan la afiliación como una de las aproximaciones más fiables al nivel de empleo en una economía. Y como viene ocurriendo desde 2008, ese indicador muestra en febrero una caída de ocupados respecto al mismo mes del año anterior; en este caso son 225.257 afiliados menos. Lo llamativo es que, a diferencia de los últimos 21 meses, ese retroceso ha ido a más, no a menos. La variación interanual es ahora del -1,3%, cuando en enero fue del -1,05%.

Al explicar los datos, el secretario de Estado de la Seguridad Social, Octavio Granado, enfatizó el impacto del “retraso en algunas faenas agrarias”. En un comunicado, recordó también que “el sector público sigue ajustando las plantillas de los ayuntamientos, las comunidades y del Estado”, mientras en el ámbito privado hubo “una recuperación de empleo en la construcción, la industria y casi todos los sectores de servicios”. Y sostuvo que lo de febrero ha sido un verso suelto, que el guión de la recuperación se retomará este mismo mes.

La lectura que deja la comparación interanual cuando se corrige el efecto estacional es algo más desasosegante. Sitúa el retroceso de la ocupación en el sector agrario en un notable 2,37%. Pero más significativo es que el resto de ramas de actividad, las que llevan el peso de la economía, se queden muy lejos de compensar la falta de empleo en el campo.

El aumento de parados y el inesperado repunte en la destrucción de puestos fundamentan las previsiones que apuntan a la encuesta de población activa (EPA) del primer trimestre como la peor de la crisis, muy cerca de los cinco millones de desempleados.

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